Antes de adentrarnos en este artículo, me gustaría aclarar que soy Fisioterapeuta-Osteópata y que mi especialidad es el movimiento, no la nutrición.
Siempre procuro ser muy respetuosa en el campo de acción e intervención según el perfil y la formación de cada profesional de la salud.
Aunque en cuanto a alimentación tengo una buena maestra, mi madre es Licenciada en Nutrición y Dietética por cierto, y desde siempre he respetado mucho el importante rol de esa hermosa profesión.
Volviendo al tema la alimentación en personas con dolor crónico. Cada vez resulta más claro para la ciencia que el cuerpo humano es un TODO. Es por ello que cada cuadro de dolor músculo-esquelético y específicamente en los cuadros de dolor crónico, lo que la persona ingiere en su alimentación diaria definitivamente influye en la aceleración o retraso del alivio del dolor, del mismo modo interviene en la recuperación o mejora de su función.
Son muchos los factores que intervienen en el dolor crónico
El dolor crónico supone uno de los 10 problemas de salud más frecuente, de hecho está considerado como una enfermedad en sí mismo.
Según algunos indicadores estadísticos, aproximadamente el 30% de la población mundial padece de algún dolor crónico, cifra que no deja de ser alarmante.
El dolor crónico se diferencia del dolor agudo por su temporalidad, está presente por más de 6 meses y no desaparece del todo a pesar de que la persona se someta a algún tipo de tratamiento.
Algunos cuadros de dolor crónico pueden tener como factor desencadenante o exacerbante un patrón postural vicioso o algunos patrones de movimiento repetitivo que la persona esté ejecutando a diario y que pueden estar sobrecargando sus músculos, articulaciones o tejido conectivo.
También, pueden estar asociados ciertos hábitos como la carga excesiva de peso o permanecer en posiciones por tiempo prolongado (sentado, de pie o al dormir).
En otros casos, el dolor crónico puede tener como causa principal alguna enfermedad o condición crónica que haya sido diagnosticada o no (cáncer, enfermedad reumática, neuropatías, etc).
Pero lo que muchas veces se pasa por alto o simplemente no se vincula, es que un cuadro de dolor crónico puede también estar muy relacionado con los hábitos nutricionales de la persona que lo padece.
Quizás ese dolor articular, esa migraña, esa lumbalgia, esa fibromialgia, ese síndrome miofascial, ese cuadro de artritis reumatoidea, en general esa condición de dolor crónico que te aqueja (cualquiera que sea), no cede, no mejora definitivamente aunque estés haciendo tratamiento fisioterapéutico o farmacológico, y esto puede estar relacionado a que tu alimentación incluye muchos alimentos pro-inflamatoris.
Sí…leíste bien, existen alimentos que promueven la inflamación y hacen más difícil la resolución de cualquier proceso inflamatorio en nuestro cuerpo. Es por ello que como Fisioterapeuta, me siento en la obligación de hacerte llegar esta información que hace referencia a la relación directa que existe entre el comportamiento del dolor y ciertos hábitos alimenticios.
Lo que dicen las investigaciones sobre el dolor crónico y la alimentación
Cada vez hay más estudios científicos que evidencian que una alimentación saludable y equilibrada es de vital importancia para la mejora del dolor, la fatiga y otros síntomas asociados a muchas condiciones de dolor crónico.
Es por ello, que además del abordaje fisioterapéutico o un tratamiento farmacológico para aliviar o para solventar un proceso inflamatorio, se hace muy necesaria una buena asesoría nutricional ya que resulta una pieza clave en el tratamiento integral y el manejo satisfactorio de los cuadros de dolor crónico.
¿Qué alimentos son pro-inflamatorios?
Entre los alimentos que no colaboran en la eliminación de un cuadro de dolor crónico están:
- El azúcar, uno de los alimentos inflamatorios más adictivos y de consumo masivo.
- El gluten.
- Los aceites de cocina vegetales comunes (maíz, canola, girasol), que contienen ácido linoléico y altas concentraciones de omega-6.
- Las grasas trans (comida rápida, frituras procesadas, margarina).
- Los lácteos.
- Las bebidas alcohólicas.
- Los granos refinados.
- Algunos edulcorantes.
- Alimentos a los que tu organismo es sensible o intolerante (estas sensibilidades o intolerancias alimentarias se deben determinar con estudios indicados por un especialista en el área).
¿Qué puedes hacer para mejorar tu cuadro de dolor a través de la alimentación?
Algunos alimentos contienen propiedades analgésicas, antioxidantes e incluso antiinflamatorias, por lo que su consumo frecuente podría proporcionar al organismo los efectos necesarios para promover una mejor modulación del dolor.
Para mejorar tu condición de dolor crónico, incorpora alimentos antiinflamatorios naturales en tu alimentación y evita o reduce los alimentos que causan inflamación.
Si quieres saber cuál es la fórmula perfecta de alimentación en personas con dolor crónico que se adecúe a tu condición individual y que te puede ayudar a aliviar tu cuadro de dolor crónico acude a un especialista en ésta amplia y fascinante área, con muchísimo gusto puedo darte la referencia de algunos de ellos a través de un email o mensaje directo en mis redes sociales.
Recuerda que el bienestar depende de varios pilares fundamentales y uno de ellos definitivamente es la alimentación.
Espero haya sido de ayuda para ti este artículo y si te pareció interesante esta información compártela con alguien que la necesite.
Gracias por leerme
Nos seguimos en las redes sociales 🙂


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